Desde que está en la mira de los medios ganando su primer
Grand Slam a los 19 años, mucho se ha dicho de Rafael Nadal, que su forma de
vestir hacía que el tenis se viera desaliñado, que su juego y sus tics son poco elegantes. Sí, mucho se puede decir
y cada vez que se habla del español, siempre hay comentarios contrarios,
algunos lo odian, otros lo aman. Pero lo que resalta en su carrera tenística,
es su actitud de juego.
A partir del 2005, Rafa Nadal ha ganado 12 títulos de Grand Slam
(de 17 finales), incluyendo un récord de ocho en Roland Garros. También ha
ganado 26 torneos ATP World Tour Masters 1000 y tiene 59 títulos en general.
Una carrera así, solo se puede construir con determinación, consistencia, pasión por el deporte y actitud, ya que Nadal le da énfasis a la
actitud y lo vemos en sus resultados.
Nadal es perfeccionista de naturaleza, le gusta entrenar todos los tiros hasta que
los domine al igual que su mente, ya que un partido no solo se gana con el
cuerpo, si no venciendo pensamientos negativos y minando la moral de su
contrincante.
El triunfo no llega diario, es algo por lo que se trabaja y
cuando se logra, se disfrutan las mieles
de la victoria y gracias a su pasión y dedicación por el tenis, después de 7
meses de no participar en torneos por la lesión que sufría en la rodilla, hoy regresa mejor que nunca a reclamar lo que
es suyo, el número 1.
Como en la época del Imperios Romano, donde se nombró “triunfo romano” a la ceremonia que se realizaba en honor del
general que regresaba victorioso después de algún combate en tierras lejanas,
así es como regresa Nadal este año al US Open, con una colección de victorias
que sigue creciendo.
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