Las sorpresas llegaron ayer por la noche
a Flushing Meadows, cuando no vimos al Roger de siempre, el que salió a la
cancha era la sombra de su majestad.
Lo que afecta a Roger Federer no es un
problema físico, sino de seguridad, no se siente capaz de ganar y por eso lo vimos caer
tan rápido en sets seguidos ante Tommy Robredo. La falta de seguridad se le notó
desde que cambió de raqueta y después de perder varios partidos, regreso a la antigua; no es cuestión de una herramienta, si no de él mismo.
¿Podría regresar a ser lo que fue?
¿Tendremos a Federer por más tiempo?
Por su parte, Rafael Nadal tampoco la
tuvo fácil con Philipp Kohlschreiber, ya que perdió el primer set en tie
break, el primero que pierde en lo que va del US Open.
Increíble pero cierto, el español supo
resurgir en cada punto para llevarse el partido en cuatro sets y quebrar al
alemán para terminar con parciales de 6-7, 6-4, 6-3 y 6-1 y llegar a cuartos de
final.
Tanto Nadal como Federer son excelentes
tenistas pero ¿por qué tuvieron resultados tan distintos?
La seguridad en uno mismo les da la
fuerza para no rendirse y buscar cualquier oportunidad de quiebre en el
contrincante, sin ella, no sale nada. Lo que tengas en la cabeza, lo reflejas
con la mano. Si no te la crees, tu mano te dará la razón.
Lo que más duele es el no poder volver a
disfrutar un partido entre estos dos grandes tenistas, ya que dan un espectáculo
inolvidable, uno con un juego de caballeros y otro con su juego mental.
Nos quedaremos con las ganas de ver el clásico
de clásicos.